Los plásticos son una parte importante de nuestras vida moderna, con usos en envases, construcción, textiles y más. Sin embargo, con más de 400 millones de toneladas de residuos plásticos generados anualmente, la adopción mundial del material también ha tenido graves desventajas.
En los últimos cincuenta años, miles de millones de toneladas de plásticos han terminado en vertederos o han sido arrojados en entornos naturales, causando estragos en los ecosistemas terrestres y marinos. Los desechos plásticos filtran sustancias químicas nocivas en los suelos, contaminando tierras de cultivo y comprometiendo la seguridad alimentaria. En los océanos, los desechos plásticos representan el 85% de todos los desechos oceánicos, lo que lleva a la disminución de la biodiversidad marina y daña los ecosistemas acuáticos.
Los plásticos también contribuyen al cambio climático. Producidos principalmente de combustibles fósiles, los gases de efecto invernadero se emiten a lo largo del ciclo de vida de los plásticos. A medida que el uso y los desechos de plásticos aumentan a nivel mundial, se espera que estas emisiones se dupliquen para 2060 si el mundo no introduce nuevas políticas.