Organización Internacional del Bambú y el Ratán

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Manabí cuna de las Escuelas de Campo en Bambú

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Manabí cuna de las Escuelas de Campo en Bambú

Más de 20 Escuelas de Campo en manejo sostenible de bambú con 375 productores capacitados se han registrado estos tres últimos años en la provincia.

La provincia de Manabí, ubicada en la zona litoral de Ecuador, alberga más de 145 mil hectáreas de bambú. Este recurso natural considerado como el “acero vegetal” cobija a la provincia con un imponente color verde, que transmite los colores de naturaleza y una oportunidad de crecimiento en la región.

Caminar por sus alrededores implica detenerse inmediatamente a contemplar imponentes construcciones con este material, que cautiva la mirada de quienes visitan este lugar, pero también a cuestionarse sobre los actores detrás de estas edificaciones.

Desde 2021, se encuentra en este punto del país, el proyecto “Apoyo a la reactivación económica-productiva de la provincia de Manabí a través del desarrollo sostenible con base en el bambú, incluyendo la construcción de alianzas público-privadas para el desarrollo (APPD)”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que surge tras la necesidad de aprovechar la cantidad de bambú que tiene la zona, como fuente para la generación ingresos y establecimiento de encadenamientos productivos mediante alianzas estratégicas público-privadas, que permitan desarrollar la industria, incrementar oportunidades laborales y ampliar el mercado del bambú.

Como parte de las actividades que contiene el proyecto se encuentran las Escuelas de Campo para el manejo sostenible del bambú, espacios de formación que reúnen a productores e interesados en el recurso.

La finalidad es recuperar y hacer productivas las manchas naturales de Guadua, presente en territorio y con quienes sus integrantes se sienten identificados al ser un recurso utilizado en sus actividades productivas cotidianas.

A la fecha se han implementado 20 Escuelas de Campo con la intervención de 375 personas en cantones como Portoviejo, Pedernales, Santa Ana, Chone, Portoviejo, Santa Ana, Jama, Junín, El Carmen, Esmeraldas, San Lorenzo entre otros permitiendo estos espacios el intercambio de saberes técnicos y ancestrales siendo un proceso de enseñanza mutuo entre facilitadores y participantes.

Temáticas como el uso de herramientas sencillas pero especializadas para este fin, repoblación de guaduales, inventarios, entre otras, son brindadas por expertos, quienes tras haber participado de los ciclos del programa “Formador de Formadores en Manejo Sostenible de Bambú”, y que para graduarse implementan las ECAS para compartir lo aprendido durante su formación.

Enseñar y aprender

Javier Alcívar junto a los integrantes de su Escuela de Campo implementada en Manabí.

Luis Javier Alcívar Meza, reside en el cantón El Carmen en la provincia de Manabí. Cuenta que su llegada al mundo del bambú, le permitió generar una amplia perspectiva del recurso y encontrar en él un potencial en la provincia tanto en producción y transformación.

“No tenía conocimiento previo sobre el bambú, todo lo que ahora conozco, es gracias a Dios que por medio de INBAR y a la institución en la que laboro, el GAD Municipal de El Carmen he logrado aprender y a valorar”, agrega.

Tras participar en el segundo ciclo del curso regional “Formador de Formadores en Manejo Sostenible con bambú”, Javier, como prefiere que le llamen, narra que este proceso fue clave para las actividades que se han ido desarrollando en su territorio.

“A partir de esto, se ha logrado consolidar otros procesos más, entre ellos: una ordenanza municipal que habilita y crea incentivos para la construcción, conservación y aprovechamiento sostenible de la Guadua y otros bambúes, un convenio específico de cooperación, implementación de tres escuelas de campo municipales en el manejo sostenible del bambú, la ejecución de dos talleres sobre principios básicos de la construcción con bambú, la ejecución del proyecto: “Escuela Taller Construcciones Sostenibles con Bambú (ETCSB) – El Carmen” y la construcción de huellas sostenibles con este recurso en el cantón”, recalca.

Para Javier su experiencia en el programa le ha permitido nutrir sus conocimientos con herramientas metodológicas que luego replica a nuevos productores y a sus compañeros del municipio desde temáticas como servicios ecosistémicos, propagación, labores culturales, preservado, secado, inventarios, plan de corte entre otros. “Lo aprendido es gratificante y enriquecedor, información amplia y expuesta por facilitadores con experiencia, fue lo que aprendí en este tiempo”, señala.

Durante el camino recorrido, Javier indica que enseñar a otras personas en espacios donde un pupitre y una pizarra, es cambiada por la cubierta que brinda un guadual permite a sus estudiantes mejorar su trabajo, a probar novedades, a respetar el ecosistema, a desarrollar estrategias, a mejorar la calidad de sus productos y ver en el bambú una diversificación en sus ingresos.

Son escuelas que no necesitan pupitres ni pizarra, son personas que se juntan en sus guaduales para aprender y mejorar las condiciones de su plantación de guadua con alguien que les guía optimizando los recursos. Sin embargo, también se convierten en maestros porque enseñan lo que saben al resto del grupo, sintiéndose más respetados y valorados por la comunidad.

 

Esmeraldas apuesta al bambú

Lucía Vernaza en la implementación de su Escuela de Campo.

Lucía Margarita Vernaza Quiñónez, reside en la provincia de Esmeraldas, cuenta que su participación en el tercer ciclo de Formador de Formadores en manejo sostenible con bambú le permitió expandir su conocimiento sobre el recurso.

“La experiencia fue gratificante, muy enriquecedora. Respecto al bambú desconocía muchos temas que se aclararon en este espacio”, agrega.

Lucía narra que anteriormente cuando le mencionaban al bambú lo asociaba con un material de construcción de andamio, pero tras capacitarse en diversas temáticas ahora ella es la persona encargada de difundir lo aprendido con nuevas personas en su territorio.

“Sobre el proyecto me enteré gracias a una invitación a la institución donde laboro. Ahora tengo la responsabilidad de que las personas puedan cambiar su mirada hacia este recurso tan importante y que de usarlo correctamente resulta clave en la lucha contra el cambio climático”, indica.

Su proceso de formación en el programa se ve reflejado en la implementación de dos escuelas de campo en colaboración con la prefectura de Esmeraldas. Vernaza cuenta que en ambas han participado más de 37 personas y que el camino es prometedor en su zona, y la perseverancia ha sido la compañera de viaje tanto de ella como de sus estudiantes.

“Al bambú en un futuro lo veo con fuerza en la matriz productiva del país”, señala.

 

Bambú, solución ecológica

Daniel Rosero finalizando una de sus clases de la Escuela de Campo

Para Daniel Isaías Rosero Mendoza, funcionario de la Subsecretaría de Producción Forestal del Ministerio de Agricultura y Ganadería hablarle de bambú, no es algo nuevo. Cuando cursaba quinto curso cuenta que recibió en su clase una materia donde abordaba todo lo referente al recurso.

Daniel ingresó al segundo ciclo del programa Formador de Formadores en manejo sostenible de bambú gracias a actividades coordinadas entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería con INBAR.

“El segundo ciclo del programa, fue una experiencia buena e interesante. Hay temas que si deberían realizarlo presencialmente”, añade.

Para Rosero, la clave es no rendirse, ya que las mejores habilidades que se añaden permiten ver más allá, razón por la cual apostó por capacitarse con la finalidad de demostrar que el bambú, tiene un gran potencial no solo a escala global sino en territorio ecuatoriano.

En el desarrollo de su Escuela de Campo participaron 16 personas indica que el fortalecimiento de conocimientos y habilidades, basado en la observación continua y la experimentación permite a los productores una mejor toma de decisiones.

Es una metodología de extensión que en agricultura tiene como objetivo central el fortalecimiento de conocimientos y habilidades sobre el manejo de cultivos, basado en la observación continua y la experimentación para una mejor toma de decisiones en los productores.

“Hay que poner en quienes participan una mirada de emprendimiento. Siempre he estado capacitando dando a conocer a las personas sobre las bondades el bambú”, añade.

Daniel indica para lograr lo propuesto siempre es indispensable implementar metas y darles seguimiento. Por ello en unos años se imagina viviendo en su casa de bambú y aportando desde su territorio para que el recurso siga creciendo como una alternativa económica, social con diversos usos, dando pelea a otros materiales convencionales, demostrando al mundo porque es considerado como un recurso de sabios.

El proyecto APPD, que surge tras la necesidad de generar alianzas estratégicas público-privadas, que permitan desarrollar la industria, incrementar oportunidades laborales y ampliar el mercado del bambú en Manabí tiene previsto su culminación a finales de este 2023, dejando un precedente en  Manabí, Esmeraldas y Guayas que el bambú es fuente sostenible de materia prima e ingresos y  es necesario  aumentar la disponibilidad de alternativas de tecnologías y materiales, bajo los principios de construcción sostenible en la región y en el mundo.

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