Máximo organismo forestal de la FAO resalta innovación basada en el bambú

La reunión efectuada en Roma destaca el potencial del bambú para fortalecer la bioeconomía.
El 27° periodo de sesiones del Comité Forestal (COFO 27) se celebró en Roma (Italia), en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), del 22 al 26 de julio de 2024. La reunión tuvo como objetivo reunir a representantes de alto nivel, jefes de servicios forestales, funcionarios gubernamentales y organizaciones pertinentes en pos de identificar las nuevas tendencias en términos técnicos y de políticas, buscar soluciones y asesorar sobre estrategias y acciones futuras.
El 24 de julio de 2024, y como parte del encuentro, se inauguró en la Sala de Etiopía, en formato híbrido, el evento paralelo sobre “Innovación basada en el bambú para aprovechar soluciones de bioeconomía”, organizado conjuntamente por INBAR y FAO y moderado por el oficial de Políticas Globales de INBAR, Borja De La Peña Escardó.
Discurso inaugural
Las cadenas de valor de la bioeconomía son soluciones basadas en la naturaleza para lograr la neutralidad de carbono y construir economías resilientes. Como recurso natural excepcional, el bambú puede desempeñar un importante papel a la hora de impulsar soluciones de bioeconomía y cadenas de suministro sostenibles que hagan frente al cambio climático y la contaminación por plásticos.

El director general adjunto de INBAR, Lu Wenming, tomó la palabra primero en la apertura de la sesión. Tras dar la bienvenida a los invitados, comenzó a hablar sobre la naturaleza versátil del bambú. Como biomaterial verde, con bajas emisiones de carbono y de rápido crecimiento, el bambú puede aplicarse de forma multifuncional en una variedad de sectores. Todas las partes de la planta, desde el tallo, la hoja, los rizomas y otras, se pueden utilizar para crear diversos productos. Históricamente, se lo ha utilizado para alimentos, biomasa, vivienda, construcción, artesanías, entre otros usos; lo que permite que el bambú contribuya significativamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU).
Como organización intergubernamental con 50 Estados miembros y 5 oficinas regionales en el Sur Global, una de las principales misiones de INBAR es aprovechar este potencial. A medida que la organización fue creciendo, INBAR se ha acercado estrechamente al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para la financiación, el diseño y la ejecución de proyectos en común. De hecho, INBAR ha lanzado recientemente la Iniciativa del bambú como sustituto del plástico (BASP) junto con China para reducir la contaminación por plástico y abordar el cambio climático, lo que puede contribuir a aumentar el papel del bambú en la bioeconomía.

Jyotsna Puri, vicepresidenta asociada del Departamento de Estrategia y Conocimiento del FIDA, se unió virtualmente a la sesión para aportar sus comentarios. Mencionó que estaba complacida de ver a tantos participantes de diversos orígenes reunidos en el evento paralelo, en tanto representan una amplia gama de experiencia y conocimiento sobre la innovación en las cadenas de valor del bambú. Como solución basada en la naturaleza, esta planta contribuye en términos sociales, económicos y ambientales, en consonancia con los objetivos institucionales del FIDA.
Puri enumeró varios ejemplos en los que ya se está aprovechando el bambú. En la India, el bambú ya ha revitalizado 80.000 hectáreas de tierras degradadas, revitalizando los medios de vida rurales; en China, el FIDA está trabajando en el marco del Proyecto de Desarrollo Verde de Hunan para cooperar con los agricultores a fin de crear resiliencia climática utilizando la cadena de valor del bambú; en América Latina se está utilizando para crear bosques, granjas y arbolados, al tiempo que se generan materiales que pueden contribuir a nuevas iniciativas y empresas dirigidas por jóvenes; y en Camerún y Madagascar, otro acuerdo de cooperación triangular Sur-Sur está desarrollando normas de orientación voluntarias para fortalecer el comercio sostenible del bambú en esos países. También señaló que el FIDA también estaba deseando firmar un acuerdo de asociación con INBAR durante el COFO 27, lo que subraya el compromiso de ambas partes de promover el bambú y el ratán como opciones para la diversificación de medios de vida, abordar el cambio climático y revertir la degradación ambiental.

A continuación tuvo la palabra el director de la División Forestal de la FAO, Wu Zhimin, quien habló sobre la inmensa oportunidad que ofrece la bioeconomía para las cadenas de valor y las industrias. Como parte de la labor prioritaria de la FAO, facilitar la transición a una bioeconomía sostenible puede hacer que nuestros sistemas alimentarios sean más eficientes, resilientes y sostenibles. El bambú brinda la oportunidad de ayudar a esta transición con sus atributos ecológicos y su versatilidad. Por ejemplo, puede contribuir a la bioeconomía mediante la producción de productos ecológicos, utensilios biodegradables, materiales de construcción y más, ser una fuente renovable de energía a través de las briquetas de carbón de bambú -que reducen la deforestación- y actuar como una solución para la conservación del suelo y el agua en los sistemas agroforestales.
La FAO apoya una estrategia integrada basada en resultados para edificar la bioeconomía, priorizando la innovación en el sector de la alimentación y la agricultura y aprovechando los recientes avances en tecnología, ingeniería y sistemas de datos. Para superar los desafíos en materia de políticas y creación de capacidades, instó a todas las partes interesadas a trabajar juntas y fortalecer la colaboración.

Por su parte, Liu Xin, la directora general adjunta del Departamento de Cooperación Internacional, Administración Nacional Forestal y de Pastizales (NFGA) de China, también se sumó al discurso de apertura. Xin centró sus palabras en el uso histórico de la planta de bambú en China, afirmando que hace 2.000 años se utilizó por primera vez como la herramienta para la escritura a mano y el mantenimiento de registros, al tiempo que mencionó su posición destacada en la arquitectura tradicional. El bambú siempre ha sido clave para la vida diaria del pueblo chino, especialmente actualmente, como un símbolo de desarrollo verde y coexistencia armoniosa entre la humanidad y la naturaleza. Los recientes desarrollos económicos han demostrado el potencial de esta planta, y el sector del bambú de China ha visto importantes resultados en el cultivo, la investigación, el desarrollo industrial y el comercio internacional, formando una cadena de suministro integral.
Xin enumeró algunas de las principales cifras de China, relativas al bambú. Hay 837 especies; 7 millones de hectáreas de bosques; se calculan USD 55 mil millones de valor de producción del sector del bambú en 2023 (un valor comercial de exportación de casi USD 3 mil millones); existen más de 10.000 empresas de procesamiento de la planta en todo el país; y se emplean unas 29 millones de personas en trabajos relacionados con el bambú. Estos números ofrecen un panorama convincente acerca de los usos de esta planta para impulsar el crecimiento económico verde, en particular para aliviar la pobreza y fortalecer la revitalización rural. En noviembre de 2022, China e INBAR lanzaron conjuntamente la Iniciativa BASP para abordar la contaminación por plásticos y el cambio climático. En noviembre de 2023, publicaron el Plan de Acción Mundial de la Iniciativa BASP. Se espera que un mayor intercambio y cooperación internacionales puedan ayudar a respaldar la iniciativa y hacer realidad el nuevo papel global del bambú en la era moderna como fuerza impulsora de la economía circular verde y el desarrollo sostenible, con miras en la Agenda 2023 para el Desarrollo Sostenible.
Presentaciones

La primera presentación del evento paralelo estuvo a cargo de Sven Walter, oficial forestal superior de la FAO, quien mencionó que esta agencia de las Naciones Unidas tiene un Memorando de Entendimiento con INBAR, en el que participan un total de 50 colegas de todo el mundo, y que el FIDA también desempeña su rol como socio clave en cuanto a la bioeconomía del bambú. Su exposición se centró en los productos forestales no madereros (PFNM) y en cómo el bambú representa la “punta del iceberg” en términos de otros PFNM que podrían estimular un cambio transformador en la bioeconomía. Dado que el sector forestal está a la vanguardia de una bioeconomía inclusiva y baja en carbono, los PFNM como el bambú son esenciales a la hora de optimizar el uso de la biomasa existente, en particular porque más de 5 mil millones de personas utilizan bambú en todo el mundo. Esto significa que, si el bambú se utiliza correctamente, los beneficios se trasladarán a otras cadenas de valor.
En este sentido, para facilitar la innovación y la inversión en bambú es fundamental disponer de datos más precisos y actualizados sobre los productos y la cadena de valor. Los marcos normativos y jurídicos deben complementar estos esfuerzos para facilitar la toma de decisiones basada en resultados. En última instancia, el bambú es un excelente ejemplo de un PFNM que puede generar beneficios para la bioeconomía, con sus innumerables atributos sostenibles y su potencial para agregar valor de manera diversa, en particular sus aplicaciones en medios urbanizados, donde las emisiones de gases de efecto invernadero son un gran problema, y también puede desempeñar un papel importante en la lucha contra la contaminación plástica. Necesitamos más colaboración con la FAO y las agencias con sede en Roma, ya que, en sus palabras, “estamos todos juntos, en el mismo barco”.

Desde Perú, la siguiente ponente, Nelly Paredes del Castillo, directora ejecutiva del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), habló sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo del Bambú (2022-2025) de su país. La propuesta busca generar condiciones técnicas, regulatorias y académicas, y constituye un hito crucial para la promoción del bambú en dicho país sudamericano. La meta principal es apoyar la producción nacional del sector del bambú en el Perú, buscando ayudar a los agricultores a acceder al comercio fuera de los mercados internacionales.
Como resultado de la estrategia nacional, SERFOR se encuentra trabajando con INBAR para implementar un proyecto en la región noreste del Perú en aras de fortalecer la biodiversidad y los medios de vida locales durante tres años. El proyecto creará un modelo de innovación productiva y tecnológica para fortalecer las capacidades técnicas, organizativas y de transformación industrial del bambú, que beneficiará directamente a 300 productores y gestores e indirectamente a más de 300.000 habitantes de los distritos fronterizos con Ecuador. Estos esfuerzos están ayudando a revertir algunos de los desafíos actuales en la zona, como la pérdida de biodiversidad y recursos naturales esenciales, agravada por la reducción de los ingresos debido a la pandemia de COVID-19.
El alcalde de Guidizzolo, Stefano Meneghelli, habló a continuación sobre las implicancias del bambú para Italia. Comenzó presentando el bambú como una planta que pertenece a la familia de las gramíneas junto con el trigo, el maíz y el arroz. El bambú, llegado a Europa en el siglo XIX, puede desempeñar un papel fundamental en la economía circular en tanto, en cada etapa de producción, los “residuos” se convierten en un recurso para un nuevo ciclo, lo que hace que todo forme parte de un círculo de producción. Las extraordinarias características del bambú lo convierten en una buena opción para integrarlo en la economía circular, ya que puede secuestrar mucho más carbono que varias especies de árboles, mejorar las cualidades del suelo y mitigar la erosión. También se puede usar en el sector energético como biomasa para producir compuestos de alta calidad para la construcción. Sus posibilidades de aplicación son, realmente, casi ilimitadas en todas las economías y sectores.
Meneghelli aprovechó la ocasión para afirmar que el cultivo y procesamiento del bambú solía realizarse casi exclusivamente en países asiáticos, pero ahora se está extendiendo por todo el mundo, lo que permite a las partes interesadas en el extranjero combinar la sostenibilidad con la rentabilidad, ya que se calcula que el comercio mundial de bambú alcanzará ganancias por USD 8.29 mil millones hacia 2028. Dado que no requiere un riego extensivo, puede aprovecharse frente a emergencias climáticas como la escasez de agua, y coexiste con otras especies de plantas, lo que permite esquemas de agroforestería y cultivos intercalados. En las empresas también hay una tendencia creciente a la inversión en iniciativas ecológicas para fortalecer la resiliencia general. Una nueva cadena de suministro centrada en el bambú representa una oportunidad para desarrollar una economía circular para que los nuevos actores en Italia operen con oportunidades de ganancias sostenibles y creen nuevos empleos, a la vez que promueven la protección del medio ambiente.
Por otro lado, Robert Mzumara, oficial superior de investigación forestal del Instituto de Investigación Forestal de Malawi, tomó la palabra para hablar sobre la producción de carbón vegetal y la recuperación de tierras. Malawi se ha comprometido a rehabilitar 4,5 millones de hectáreas de tierras degradadas según el Desafío de Bonn y AFR100. La clave para este objetivo es combatir la deforestación masiva que ha tenido lugar en el país africano. Además de la inversión en programas forestales, hay intervenciones específicas para revertir los impactos de estas acciones nocivas y rehabilitar los ecosistemas destruidos, además de la inversión en programas forestales, a raíz de la expansión de las tierras agrícolas, los incendios forestales incontrolados, los asentamientos humanos, la recolección de leña y madera, entre otros factores.
El bambú es una herramienta fundamental para impulsar estos esfuerzos, ya que la planta puede satisfacer diversas necesidades, entre ellas, proporcionar una fuente de energía, su uso en la industria como material de construcción y su capacidad para promover la rehabilitación ecológica, especialmente en la estabilización de las riberas de los ríos. El carbón vegetal puede desempeñar un rol clave en el crecimiento de la bioeconomía, ya que su producción también contribuye a revertir la degradación y la deforestación mediante la gestión sostenible e integrada de paisajes productivos. En la actualidad, se destinan 150.000 hectáreas al cultivo de bambú. En Malawi, existe un gran interés por el bambú entre los jóvenes, y sus beneficios se pueden maximizar en tierras de producción a pequeña escala donde se puede intercalar y cultivar en suelos degradados.
La presentación final estuvo a cargo de Romina Ávila Iturralde, gerente de proyecto del Bambú como Solución Natural – Proyecto Regional ARAUCLIMA, una propuesta que se dedica a mejorar el uso del bambú en varios países de América Latina, promoviendo la cooperación Sur-Sur para enfrentar los desafíos compartidos del cambio climático utilizando el bambú como una solución basada en la naturaleza, e incorporando procesos de investigación-acción con bambú para impulsar la resiliencia de los hogares rurales frente al cambio climático en Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Panamá y Perú.
Cada país ha identificado qué área particular del sector del bambú necesita más recursos y capacitación. Por ejemplo, Costa Rica se está enfocando en la producción diversificada y la construcción sostenible; Panamá en la protección de cuencas hidrográficas y el ecoturismo; Cuba en la producción de carbón y biomasa; y la República Dominicana en la restauración de suelos y la reforestación. El personal del proyecto colaborará con una amplia gama de partes interesadas, incluidos ministerios, comisiones, universidades y otras dependencias, para beneficiar a las familias de productores rurales, técnicos, líderes comunitarios, especialistas, investigadores, así como actores públicos, privados y académicos involucrados en toda la cadena de valor.
Avanzando
La sesión “Innovación basada en el bambú para aprovechar las soluciones de la bioeconomía” informó sobre las últimas innovaciones en las cadenas de valor globales del bambú, elevando su papel en la economía biológica. Las presentaciones exploraron las formas en que el bambú puede estimular el crecimiento verde, crear empleos, promover la producción y el consumo sostenibles, mejorar la vida en la tierra y brindar diversos servicios ecosistémicos.

En el encuentro también se hizo presente Li Lan, directora de Relaciones Externas y Asociaciones de INBAR.
A lo largo del evento paralelo, los oradores describieron constantemente las numerosas ventajas del bambú para superar los desafíos globales, destacando dónde se está viendo la innovación y qué pasos se deben tomar para facilitar la ampliación de la producción. Los presentes generaron conciencia sobre el papel inigualable del bambú en la bioeconomía, en el fortalecimiento de los servicios ecosistémicos de vida, especialmente en el Sur Global donde es abundante, y sobre la necesidad urgente de mejorar las tecnologías en todas las cadenas de valor del bambú, permitiendo así la diversificación de productos innovadores, asegurando que se cumplan los estándares de calidad y mejorando el acceso a los mercados globales. Esta reunión de alto nivel en Roma y otras similares son plataformas fundamentales para comunicar la promesa del bambú como una herramienta para reducir la contaminación por plásticos e impulsar una economía baja en carbono a los tomadores de decisiones e incorporarlo en conversaciones más amplias sobre desarrollo sostenible en todo el mundo.


