Restauración biocéntrica: un enfoque liderado por pueblos indígenas para la recuperación y resiliencia de los ecosistemas
El proyecto conjunto de FAO e INBAR combina el conocimiento indígena y la innovación para salvaguardar los ecosistemas y la biodiversidad, con el bambú como elemento central.
Desde 2018, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y las organizaciones de pueblos indígenas han estado co-desarrollando y promoviendo un enfoque biocéntrico de restauración en los territorios y tierras de los pueblos indígenas. Esta iniciativa apoya la preservación de los ecosistemas que sostienen los sistemas alimentarios tradicionales de los pueblos indígenas, incluyendo sus soluciones innovadoras, a través de cosmovisiones indígenas y su relación simbiótica y respetuosa con la naturaleza.
Los pueblos indígenas son reconocidos como guardianes de la biodiversidad debido a su cosmogonía biocéntrica, que otorga importancia espiritual y el mismo nivel de respeto a todos los seres vivos, fomentando la armonía dentro de los ecosistemas. Este enfoque es la base de la iniciativa de restauración biocéntrica de los pueblos indígenas, que tiene como objetivo conservar y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad, manteniendo sus sistemas de conocimiento, prácticas de manejo territorial y respeto por sus derechos colectivos y valores espirituales. Un aspecto central de este esfuerzo son las “escuelas de vida”, procesos intergeneracionales e inclusivos de género, donde el conocimiento se transmite de los mayores a los jóvenes, asegurando la preservación y evolución de la sabiduría indígena. En estos procesos, las mujeres indígenas juegan un papel clave en la transmisión de su conocimiento a las generaciones más jóvenes debido a su conocimiento único vinculado a sus roles y ocupaciones en la comunidad.
En octubre de 2020, la FAO y la Organización Internacional del Bambú y el Ratán (INBAR) firmaron un Memorando de Entendimiento para consolidar, desarrollar y fortalecer la colaboración. Aprovechando décadas de colaboración en la recolección de datos forestales y la clasificación y monitoreo del comercio internacional, esta nueva asociación busca promover el consumo y la producción sostenibles de bambú y ratán, contribuyendo así a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En 2022, la FAO, INBAR, el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica de Ecuador, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, y los gobiernos locales lanzaron conjuntamente el proyecto Restauración Biocéntrica Indígena en los Territorios Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana. Esta iniciativa involucró a cuatro comunidades kichwa de la provincia de Napo, Pucachicta, Ongota, Alto Tena y San Pablo, donde 123 miembros de la Asociación de Mujeres Kichwa (Amukina) participaron en procesos participativos para establecer escuelas de vida. Estos procesos tenían como objetivo servir de base para desarrollar acciones de restauración biocéntrica indígena en áreas afectadas por la deforestación, la pérdida de especies nativas y las prácticas agrícolas y ganaderas insostenibles.
El proyecto enfatizó la recuperación y transmisión del conocimiento ancestral para asegurar que las futuras generaciones hereden y continúen con este legado, fomentando una nueva ola de guardianes de la naturaleza. En estas comunidades, las especies nativas de bambú, conocidas localmente como wamag, juegan un papel fundamental debido a su potencial socioeconómico, cultural y ecológico. El bambú se ha convertido en el elemento central para recuperar el conocimiento de los pueblos indígenas, restaurar tierras degradadas y crear ecosistemas diversos que fortalezcan la resiliencia climática de los residentes de la Amazonía.
Resultados clave del proyecto piloto
La fase inicial del proyecto Restauración Biocéntrica logró los siguientes resultados:
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55.59 hectáreas en proceso de restauración
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156 especies reintroducidas en los territorios indígenas
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Establecimiento de cuatro viveros comunitarios y producción de 20,678 plantas para su integración continua en los sistemas agroforestales comunitarios (chakras)
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Creación de cuatro escuelas de vida, sirviendo como procesos intergeneracionales para el intercambio de conocimientos, identificación de problemas y planificación de acciones
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Revitalización y valorización del bambú como parte de la dieta tradicional kichwa a través del plato wamag yuyo, destacando los brotes de bambú como una fuente de alimento nutritivo
Expansión de la visión para el 2024 y más allá
Estos logros preliminares han sentado las bases para una adopción más amplia de las prácticas de restauración biocéntrica de los pueblos indígenas. En 2024, la iniciativa entró en su segunda fase, marcada por una expansión significativa en el número de hectáreas restauradas, la participación activa de las comunidades indígenas, el establecimiento de más escuelas de vida y viveros, y la identificación de especies con valor ecológico, espiritual y medicinal.
Liderados por la Unidad de Pueblos Indígenas de la FAO e INBAR, estas experiencias se están compartiendo ahora con otras comunidades indígenas de Ecuador y de la región. El éxito del proyecto piloto ha generado un interés generalizado, con un número creciente de comunidades indígenas ansiosas por replicar este enfoque.
Un modelo basado en el conocimiento ancestral y la innovación
Este enfoque de restauración biocéntrica, guiado exclusivamente por los pueblos indígenas, reconoce sus derechos colectivos y consuetudinarios, al tiempo que integra su conocimiento ancestral con prácticas innovadoras. Este enfoque restaura y protege los ecosistemas degradados desde una perspectiva cosmogónica, asegurando la armonía entre los seres humanos y la naturaleza. La iniciativa demuestra cómo combinar la sabiduría tradicional con la innovación colaborativa puede crear soluciones sostenibles y escalables para la conservación de la biodiversidad y la recuperación de los ecosistemas.
A medida que INBAR y FAO continúan su colaboración, este proyecto innovador se presenta como un modelo poderoso para fomentar la resiliencia, mejorar la biodiversidad y empoderar a las comunidades de los pueblos indígenas para que lideren el camino en la restauración de ecosistemas y el patrimonio cultural para las generaciones futuras.





